Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026
Es una historia que escucho con frecuencia: una agencia te hizo la web, o te llegó como parte de un programa de ayudas como Kit Digital, y meses después te das cuenta de que nadie escribe, nadie llama y tú no sabes ni cómo cambiar un texto. Te sientes un poco engañado, pero tampoco sabes si el problema es la web, o es que tú no has hecho algo bien.
Voy a ser claro desde el principio: no toda web de agencia es mala, ni toda web subvencionada es un error. Pero cuando una web no funciona, hay una forma ordenada de averiguar por qué, y casi siempre se puede arreglar sin empezar de cero. Yo hago webs desde 2001 y para clientes desde 2015, y muchas veces mi primer trabajo con un cliente es entender qué le dejaron. Y una aclaración: yo no trabajo bajo programas de ayudas como Kit Digital, pero sí ayudo a quien ya tiene una web de ese tipo y quiere que le sirva de verdad.

Una web «terminada» y una web que trabaja son cosas distintas. Estas son las razones más habituales:
Ninguna de estas causas depende de si te la hizo una agencia grande, una pequeña o un programa de ayudas: dependen de cuánto trabajo de pensar hubo detrás.
Antes de gastar un euro, revisa lo que de verdad posees:
Si algo de esto no es tuyo, resuélvelo el primero. Es lo que te da libertad para decidir después.
Mira el contrato o la propuesta que aceptaste:
No hace falta que tengas ganas de reclamar nada: es para saber en qué punto estás y qué margen tienes.

Abre tu web como si fueras un cliente nuevo y responde:
Para una revisión más completa, tienes la lista de qué debe tener una web para conseguir clientes.
No toda web mala hay que tirarla. Estas son mis reglas para decidir:
*Arréglala si…*
*Rehazla si…*
Si te inclinas por rehacerla, antes de contratar a nadie conviene leer cómo elegir diseñador web y cuándo toca rehacer la web de tu empresa y cuánto cuesta. Para el precio, mis niveles publicados están en cuánto cuesta una página web profesional.
Antes de dar nada por perdido, escríbeles. Es un paso sencillo y a veces resuelve más de lo que piensas:
Tono tranquilo y concreto: no se trata de discutir, sino de saber en qué punto estás. Si responden con claridad y con voluntad de mejorar, quizá la relación se pueda salvar. Si no responden o ponen trabas, ya tienes la información que necesitabas para decidir.
No hace falta una web nueva para notar la diferencia. Cuando se corrige un mensaje confuso y se pone una acción clara de contacto, lo primero que cambia es la calidad de las visitas que contactan. Los resultados dependen de tu sector, de la competencia y de cuánta gente llegue, y nadie puede garantizarte una cifra. Lo razonable es medir antes y después: cuántas personas entran y cuántas te escriben o llaman. Así sabes si el cambio funciona y no dependes de opiniones.
¿Puedo cambiar de proveedor aunque la web me la hicieran con ayudas? Normalmente sí, pero lee antes qué condiciones aceptaste. Pregunta a quien gestionó la ayuda o consulta con un asesor si tienes dudas sobre obligaciones.
¿Pierdo la web si dejo de pagar el mantenimiento? Depende de dónde esté alojada y a nombre de quién. Por eso el primer paso es comprobar que dominio y accesos son tuyos.
¿Cuánto tarda en arreglarse una web? Si la base es buena, ajustar mensaje y acción principal puede hacerse en días. Si hay que rehacerla, depende del alcance.
¿Y si ya no me fío de nadie? Es normal. Mira las señales de alerta en cómo elegir diseñador web y pide siempre todo por escrito.
¿Quieres que mire tu web y te diga qué haría? Reserva una llamada de diagnóstico gratuita: veo qué tienes, qué es tuyo y qué te compensa más, arreglar o rehacer.