Cuánto cuesta una página web profesional en 2026

Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026

«¿Cuánto cuesta una web?» es la pregunta que más me hacen, y la que peor se contesta con una sola cifra. Si buscas por internet encuentras desde webs «gratis» hasta presupuestos que parecen sacados de otro planeta, y casi nadie te explica qué hay dentro de cada precio.

Llevo haciendo webs desde 2001 y para clientes desde 2015, y trabajo yo mismo cada proyecto, sin agencia ni intermediarios. En esta guía te cuento de qué depende el precio de una página web profesional, qué incluye cada nivel, qué señales te avisan de que un presupuesto no es serio y cómo compararlos sin perderte. Y, para que no haya misterio, te doy mis precios publicados.

Persona revisando el presupuesto de su página web en el móvil, sentada en su negocio

Por qué no existe un precio único

Una web no es un producto de estantería. Dos webs que por fuera parecen iguales pueden costar muy distinto porque por dentro no son lo mismo: una es una plantilla con tus textos y otra está pensada para que alguien que entra termine escribiéndote o reservando.

El precio cambia según cuatro cosas:

  1. Cuánto trabajo de pensar hay detrás. Definir a quién te diriges, qué le dices y qué quieres que haga al llegar es la parte más importante y la que menos se ve.
  2. Cuánto se diseña a medida. Una plantilla adaptada es una cosa; un diseño pensado para tu negocio, otra.
  3. Qué tiene que hacer la web. Informar, captar contactos, reservar citas, vender, conectarse a WhatsApp o a un CRM.
  4. Quién la hace y cómo trabaja. Un profesional que te atiende directamente, una agencia con varias capas o una herramienta de «hazlo tú mismo».

Si un presupuesto no te aclara estas cuatro cosas, no estás comparando precios: estás comparando palabras.

Los tres niveles de web que yo distingo

Cuando alguien me pide presupuesto, casi siempre cae en uno de estos tres niveles. Estos son mis precios publicados, siempre «desde», porque el importe final depende de lo que necesites:

1. Presencia: desde 800 €. Una web profesional hecha desde cero, con tu mensaje bien contado, diseño cuidado, adaptada al móvil y pensada para que te contacten. Se paga en dos plazos. Es lo que necesita un negocio que hoy no tiene web, o tiene una que da vergüenza enseñar.

2. Sistema: desde 2.400 €. Es la web más una captación automática: un recurso para que te dejen sus datos, una secuencia de entre cinco y siete correos que acompaña a quien se apunta, una automatización básica y seis meses de mantenimiento. El pago es 50 % al empezar y 50 % al terminar. Es para quien ya tiene visitas y quiere que no se le escape ninguna.

3. Máquina: desde 4.500 €. El sistema completo: automatizaciones con inteligencia artificial, un agente que contesta a tus clientes por WhatsApp, un CRM configurado, un panel para verlo todo e integración con WhatsApp, con 60 días de soporte. También en dos pagos de 50 %. Está pensada para negocios que ya facturan y pierden oportunidades por no poder contestar a tiempo.

En los tres casos hay una garantía sencilla: no se paga el segundo plazo hasta que estés conforme. Y el diagnóstico inicial es gratuito y sin compromiso.

Qué hay dentro de una web profesional (y de un presupuesto serio)

Cuando pagas por una web, esto es lo que debería estar incluido, aunque no se vea a simple vista:

  • Estructura y mensaje. Qué páginas hacen falta y qué dice cada una. No es lo mismo una web que explica lo que haces que una que lista servicios sin más.
  • Diseño adaptado al móvil. La mayoría de tus visitas entrarán desde el teléfono. Si ahí falla, falla todo.
  • Velocidad y base técnica. Que cargue rápido, con certificado de seguridad y sin errores.
  • Preparación para aparecer en Google. Títulos, descripciones, estructura de contenidos y que Google pueda leer la web.
  • Una llamada a la acción clara. Escríbeme, reserva, llama. Una web sin una acción clara es un folleto.
  • Medición. Saber cuántas personas entran y qué hacen, para decidir con datos y no con intuición.
  • Textos. Que alguien los redacte pensando en tu cliente. Es lo que más cuesta y lo que más se descuida.
Escaparate de un negocio de noche con un ordenador encendido: una web profesional trabaja las 24 horas

Cuánto cuesta lo de «después» (lo que casi nadie cuenta)

El precio de hacer la web no es el único. Antes de firmar, pregunta por esto:

  • Dominio y alojamiento. El dominio se renueva cada año y el alojamiento, según la herramienta, también. Que te digan cuánto y quién lo paga.
  • Mantenimiento. Una web necesita revisiones, copias y actualizaciones. Pregunta qué incluye y cuánto cuesta cuando acaba el periodo incluido.
  • Cambios futuros. ¿Cuántos incluye el precio? ¿Cuánto cuesta cada uno después?
  • Quién es dueño de qué. La web, el dominio y los accesos deben ser tuyos. Si dependes de que otra persona te los entregue, estás atado.

Uno de los errores más caros que veo es el de la web «barata» que luego hay que rehacer porque nadie la mantiene ni se puede tocar. Si ya te ha pasado, te cuento cómo valorarlo en rehacer la web de tu empresa: cuándo toca y cuánto cuesta.

Señales de que un presupuesto no es serio

No hace falta ser técnico para detectarlo. Desconfía si:

  • No te preguntan nada sobre tu negocio y te mandan el precio a los cinco minutos.
  • Prometen resultados concretos, como «te pondremos el primero en Google» o «multiplicarás por tres tus ventas». Nadie puede garantizar eso con honestidad.
  • No dicen qué incluye cada partida y todo es «web completa».
  • Piden todo el dinero por adelantado, sin entregas intermedias ni garantía.
  • El dominio queda a nombre de la empresa que la hace, no a nombre tuyo.
  • Usan una plantilla sin tocar y la venden como diseño a medida.

Un buen presupuesto empieza por entender qué vendes y a quién, y termina diciéndote con claridad qué recibes y cuándo.

Cómo comparar dos presupuestos sin perderte

Si tienes dos o tres sobre la mesa, no los compares por la cifra final. Ponlos en una tabla con estas filas:

  1. Qué páginas incluye y qué dice cada una.
  2. Si el diseño es a medida o de plantilla.
  3. Si incluye textos, y quién los redacta.
  4. Qué pasa con el posicionamiento en Google.
  5. Qué incluye de mantenimiento y de cambios.
  6. A nombre de quién quedan dominio y accesos.
  7. Cómo se paga y qué garantía hay.
  8. Quién te atenderá durante el proyecto y después.

Verás que dos presupuestos con una diferencia de cientos de euros pueden no ser comparables. El más barato rara vez es el que más te sale a cuenta, y el más caro tampoco tiene por qué serlo.

Web, embudo o agente: qué te conviene según tu momento

  • Si no tienes web o la tuya da mala imagen: una web profesional bien hecha (nivel Presencia).
  • Si tienes visitas pero no te escriben: lo que falla no suele ser el diseño, sino la forma de captar el contacto. Lo explico en por qué una web con visitas puede no recibir mensajes.
  • Si te escriben más de lo que puedes contestar: el cuello de botella es la atención. Ahí tiene sentido un agente de IA para WhatsApp.

No se trata de comprar lo más grande, sino lo que resuelve tu problema ahora.

Preguntas frecuentes sobre el precio de una web

¿Puedo hacerme yo la web con una herramienta gratuita? Puedes, y para empezar a probar una idea puede valer. Pero el tiempo que inviertes y el resultado suelen salir caros si tu negocio vive de que esa web convenza.

¿Por qué el precio es «desde»? Porque cada negocio es distinto. El «desde» es lo mínimo con lo que se puede hacer bien ese nivel; el importe final se cierra tras el diagnóstico, con lo que necesites.

¿Cuánto tarda? Depende del alcance y de lo rápido que me envíes la información. Lo acordamos por escrito antes de empezar.

¿Se puede pagar en plazos? Sí. En los tres niveles se paga en dos plazos y el segundo solo cuando estés conforme.

¿Qué incluye el diagnóstico gratuito? Veo tu situación (web actual, cómo te llegan los clientes, qué se te escapa), te cuento qué haría yo y qué nivel te encaja, sin compromiso.


¿Quieres saber cuánto costaría la tuya? Reserva una llamada de diagnóstico gratuita y te hago un presupuesto claro, con lo que incluye y lo que no.