Rehacer la web de tu empresa: cuándo toca, qué incluye y cuánto cuesta

Por Alex Pérez · Hago webs desde 2001 y para clientes desde 2015 · Actualizado el 13 de octubre de 2026

Muchos negocios que ya facturan siguen con la web que les hicieron hace años. Funciona «más o menos», así que nadie la toca. Hasta que te das cuenta de que te escriben menos de lo que deberían o de que te da vergüenza mandarla a un cliente importante.

Te cuento cómo saber si te toca rehacer la web de tu empresa, qué debería incluir un buen rediseño y de qué depende el precio. Sin vender humo: a veces la respuesta correcta es «no rehagas nada, cambia esto».

Persona analizando las estadísticas de la web de su empresa en un monitor

5 señales de que tu web ya no te sirve

  1. Te da apuro enseñarla. Si a un cliente de calidad le mandas el enlace y piensas «ojalá no se fije en la web», ya tienes la respuesta.
  2. Recibe visitas, pero casi nadie escribe. Es lo más habitual: la gente entra, no entiende qué haces o qué hacer después, y se va. Lo desarrollo en este artículo sobre webs con visitas y sin mensajes.
  3. En el móvil se ve mal o va lenta. La mayoría de las visitas llegan desde el móvil. Si hay que hacer zoom o los botones no se pulsan bien, perdiste a esa persona.
  4. Nadie te encuentra en Google por lo que haces. Textos genéricos, sin una página por servicio, sin lo que busca tu cliente.
  5. No puedes cambiar nada sin llamar a alguien. Si cambiar un precio o un teléfono depende de quien te hizo la web, hay un problema de fondo.

Con una o dos señales, quizá baste con retocar. Con tres o más, lo normal es rehacerla.

Retocar o rehacer: cómo decidir

Retocar tiene sentido si la estructura es buena y falla algo concreto: un texto confuso, un formulario escondido, una imagen pesada. Se diagnostica y se corrige, sin empezar de cero. Es más barato y más rápido.

Rehacer tiene sentido cuando el problema es de base: la web no explica lo que vendes, no está pensada para que alguien te contacte, está construida con una tecnología que ya no se puede mantener o no se adapta al móvil.

Una forma práctica de decidir es preguntarte tres cosas:

  • ¿La web dice con claridad qué haces y para quién?
  • ¿Tiene un camino claro para que alguien te contacte?
  • ¿Puedes mantenerla sin depender de nadie para lo básico?

Si las tres respuestas son que sí, retoca. Si dos o más son que no, rehaz. Por eso empiezo siempre con un diagnóstico gratuito: antes de hablar de presupuesto, hay que saber qué problema hay.

Qué debería incluir un rediseño web bien hecho

  • Un mensaje claro desde la primera pantalla: qué haces, para quién y qué quieres que haga quien llega.
  • Un camino fácil para contactar: botón visible, formulario corto y WhatsApp.
  • Páginas pensadas para Google (SEO): una por servicio, con textos que respondan lo que busca tu cliente, títulos y descripciones cuidados, imágenes con su texto alternativo.
  • Pruebas reales: reseñas verificadas, casos, resultados comprobables. Nada inventado.
  • Que funcione bien en móvil y cargue rápido. Una web lenta pierde visitas antes de que lean nada.
  • Que puedas mantenerla tú o tener a quien te la mantenga, con acceso a todo lo que es tuyo.
  • Que lo que entra no se pierda: un sistema que contesta o recoge los mensajes, también fuera de horario. Aquí es donde un agente de IA para WhatsApp marca la diferencia.

Qué pasa con Google al rehacer la web

Es el miedo más habitual: «y si pierdo las posiciones que tengo». Si se hace bien, no se pierden. Se conservan las direcciones (URL) que ya funcionan, se redirigen las que cambian, se mantienen los textos que ya posicionan y se vigila en Search Console que no aparezcan errores. Lo que sí pasa es lo contrario: una web nueva, más clara y más rápida suele mejorar con el tiempo.

De qué depende el precio de rehacer una web

No hay un precio único porque no hay dos webs iguales. Depende de:

  1. Cuántas páginas y servicios tiene que explicar.
  2. Si hay que escribir los textos y preparar el material (fotos, vídeos, logotipos).
  3. Qué tiene que hacer además de informar: captar contactos, agendar citas, vender, conectarse con tu CRM o con WhatsApp.
  4. Cuánta automatización hay detrás: respuestas automáticas, secuencias de correo, avisos.
  5. El mantenimiento posterior: actualizaciones, copias de seguridad, soporte.

Como referencia, mis paquetes publicados parten así:

  • Presencia, desde 800 €: una web profesional desde cero.
  • Sistema, desde 2.400 €: web más captación automática (lead magnet, secuencia de correos y automatización básica).
  • Máquina, desde 4.500 €: sistema completo con agente de IA en WhatsApp, CRM y panel.

Los proyectos de más alcance se pagan en dos plazos y el segundo no se abona hasta que estás conforme. Una tienda online (WooCommerce o Shopify) se presupuesta aparte.

Desconfía de dos extremos: lo gratis o casi gratis (plantillas genéricas que parecen hechas por cualquiera) y lo opaco (presupuestos sin explicar qué incluyen ni quién se queda con qué).

Peluquería con una profesional atendiendo a una clienta y una tablet sobre la mesa

Un ejemplo de cómo se plantea un rediseño

Imagina un negocio de servicios con una web de hace seis años: bonita, pero con textos genéricos, un formulario que nadie rellena y un diseño que en el móvil se corta. El plan sería este: primero, un diagnóstico para ver qué funciona y qué no; después, definir el mensaje principal y los servicios que de verdad dan dinero; luego, rehacer la web alrededor de eso, con un camino claro para contactar; y, por último, conectar los mensajes a un sistema que los recoja y los conteste. No se trata de «cambiar el diseño», sino de cambiar lo que la web consigue.

Cómo evitar tirar el dinero

  • Pide ver trabajos reales y, si puedes, habla con quien los encargó.
  • Que te expliquen qué vas a recibir y cuándo, por escrito.
  • Asegúrate de que la web es tuya: dominio, accesos y contenidos a tu nombre.
  • Pregunta qué pasa después de entregarla: soporte, cambios, mantenimiento.
  • Fíjate en si te preguntan por tu negocio o solo por el diseño. Una web que vende empieza por entender cómo vendes.
  • Desconfía de quien promete «primeros en Google en una semana». El posicionamiento se construye con contenido y tiempo.

Cuánto se tarda

Una web estándar, unas dos semanas desde que arrancamos. Un embudo completo, entre tres y cuatro. Los proyectos con IA se cierran con plazo en la llamada de diagnóstico. Lo que más retrasa un proyecto casi nunca es el diseño: son los textos y las imágenes que llegan tarde. Si los tienes preparados, todo va más rápido.

Preguntas frecuentes sobre rehacer una web

¿Pierdo posiciones en Google si la rehago? No si se hace bien: se conservan o redirigen las direcciones que ya funcionan y se vigila después.

¿Puedo editarla yo luego? Sí, con una herramienta pensada para no necesitar a un programador.

¿Y si ya tengo una web del Kit Digital o de una agencia? Se puede mejorar sin tirarla si la base es buena. El diagnóstico gratuito sirve para eso.

¿Qué necesito para empezar? Una llamada y acceso a tu web actual, si existe. De lo demás me encargo yo.


¿Quieres saber si tu web necesita un retoque o rehacerla? Pide el diagnóstico gratuito y te lo digo con tu web delante.