Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026
Hay webs muy bonitas que no traen un solo cliente, y webs sencillas que llenan la agenda. La diferencia casi nunca es el diseño: es que la segunda sabe a quién habla, qué le dice y qué quiere que haga después.
Si tienes un negocio que ya factura y sientes que tu web no te ayuda, esta lista te sirve para revisarla en media hora. Son las 12 cosas que miro yo cuando analizo una web, después de más de veinte años haciéndolas. Puedes repasarlas una a una con la tuya abierta.

Quien entra decide en segundos si se queda. Si lo primero que ve es «Bienvenidos a nuestra web» o una frase genérica, se va. El titular debe responder a tres preguntas: qué ofreces, a quién y qué gana esa persona.
Prueba rápida: enseña tu web a alguien durante cinco segundos y pregúntale a qué te dedicas. Si no lo sabe, hay trabajo.
Una web para conseguir clientes tiene una acción principal: pedir cita, escribir por WhatsApp, reservar una llamada. Si hay diez botones distintos, la persona no elige ninguno. Pon la acción principal arriba, en el centro y al final, siempre con el mismo texto.
No basta con que «se vea» en el móvil: tiene que ser cómoda. Botones grandes, texto legible sin hacer zoom y un teléfono o un WhatsApp que se pulsa y funciona. La mayoría de tus visitas llegarán desde el teléfono, así que esta es la primera prueba que haría yo.
Si la web tarda en cargar, mucha gente no espera. Revisa que cargue rápido, que tenga el candado de seguridad y que no haya enlaces rotos ni formularios que no envían. Un formulario que falla en silencio es dinero que se pierde sin enterarte.
Nadie contrata a ciegas. Necesitas pruebas que digan «otros ya confiaron»: reseñas reales, casos, logotipos de clientes con permiso, años de experiencia. Mejor pocas y verdaderas que muchas inventadas. Si no tienes aún clientes que enseñar, cuenta tu forma de trabajar con claridad: es una forma de confianza.
Una lista de servicios es lo que hace todo el mundo. Quien te busca tiene un problema concreto: no tiene tiempo, no sabe por dónde empezar, le han engañado antes. Habla de eso. Cuando una persona se ve reflejada en lo que lees, ya vas por delante de media competencia.
No hace falta publicar una tarifa cerrada, pero sí orientar: un «desde», un rango o cómo se calcula. Una web que esconde todo obliga a la persona a preguntar, y muchas no lo hacen. Si no puedes dar un precio, explica de qué depende. Yo lo hago con mis tres niveles de trabajo y te lo cuento en cuánto cuesta una página web profesional.
Cuantos menos pasos, mejor. Un botón de WhatsApp, un teléfono que se pulsa, un formulario corto. Si pides diez datos para responder una duda, pierdes a la mitad. Y el contacto tiene que funcionar a cualquier hora, que es justo cuando muchos clientes escriben.
De nada sirve que te escriban si contestas a las horas. Cuando una persona pregunta, está decidiendo. Si tardas, escribirá al siguiente. Aquí es donde un agente de IA para WhatsApp puede cubrir el hueco: contesta lo de siempre, recoge los datos y te avisa cuando hace falta una persona.

Para que te encuentren cuando alguien busque lo que haces, la web necesita títulos claros, descripciones útiles y contenido que responda a esas búsquedas. No se trata de rellenar con palabras clave, sino de explicar bien lo que haces con las palabras que usa tu cliente.
Si no sabes cuánta gente entra, de dónde viene y cuántas personas te contactan, estás a ciegas. Con medir lo básico ya puedes saber si un cambio ha mejorado algo. Y si te pasa lo contrario, que entra gente y nadie escribe, el problema suele estar en los puntos anteriores. Lo desarrollo en por qué una web con visitas puede no recibir mensajes.
No es lo más vistoso, pero te protege y genera confianza. Tu web debe tener su aviso legal, su política de privacidad y su política de cookies, y que el banner de cookies respete la elección de la persona antes de cargar nada de seguimiento.
Abre tu web y puntúa cada punto: bien, regular o mal. No hace falta arreglarlo todo a la vez. Empieza por lo que más influye en que te contacten:
Con solo esos cuatro, muchas webs cambian de resultado. Y si ves que casi todo está en rojo, probablemente no toca parchear, sino rehacer la web con cabeza.
¿Cuántas páginas debe tener una web de empresa? Las que hagan falta para contestar a las dudas de tu cliente: inicio, servicios, quién eres y contacto suelen ser la base. Más páginas no significa más clientes.
¿Es mejor una web de una sola página? Depende. Para un servicio muy concreto puede funcionar. Para varios servicios o para posicionarte en Google, suele quedarse corta.
¿El blog ayuda a conseguir clientes? Sí, si respondes a preguntas reales de tu cliente. Es una de las formas de que te encuentren sin pagar publicidad, aunque lleva tiempo.
¿Con qué empiezo si tengo poco presupuesto? Con el mensaje, la acción principal y el contacto. Son baratos de corregir y los que más pesan.
¿Quieres que revise tu web con esta lista? Reserva una llamada de diagnóstico gratuita y te digo, sin compromiso, qué cambiaría primero.