Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026
Si has pedido alguna vez presupuestos para una web, seguramente te ha pasado esto: envías un mensaje de una línea («¿cuánto me cuesta una web?»), recibes tres respuestas con precios que van de uno a diez, y no sabes cuál es la buena. La culpa no es solo de quien presupuesta: un presupuesto es tan bueno como la información con la que se pide.
Con poca información, quien responde tiene que adivinar. Unos adivinan por lo bajo para ganarte y otros por lo alto para cubrirse, y tú acabas comparando cosas que no se parecen. En este artículo te explico qué datos conviene dar, qué deberías recibir a cambio y cómo comparar propuestas sin perderte. Si lo que buscas primero es una idea general de rangos y qué influye, empieza por cuánto cuesta una página web profesional.

Es como preguntar «¿cuánto cuesta una reforma?». Depende de si es un baño o una casa entera, de los materiales, de los plazos y de qué esperas conseguir. Con las webs pasa lo mismo: puede ser una página de enlaces o un sistema completo con captación de clientes, calendario y agente de IA.
Por eso, una respuesta seria a esa pregunta suele ser otra pregunta. Cuando alguien te da un precio cerrado sin hacerte ninguna, conviene sospechar: o está vendiendo una plantilla igual para todos o está dejando fuera cosas que luego aparecerán como extras.
No hace falta un documento de veinte páginas. Con unos pocos párrafos claros, ya recibirás propuestas mucho mejores.
Tipo de negocio, a qué te dedicas, desde cuándo, en qué zona trabajas y a quién vendes. Dos o tres frases bastan. Cuanto más concreto («una clínica de fisioterapia en Valencia»), mejor se entiende el contexto.
Es el dato más importante y el que más se omite. No es lo mismo una web para «que me vean» que una para «que me escriban por WhatsApp para pedir cita» o «que reserven online». El objetivo determina qué incluye el proyecto. Si no lo tienes claro, dilo: hay quien puede ayudarte a definirlo, y es una buena señal que te pregunte por él.
¿Hay web actual? ¿Qué no te gusta de ella? ¿Tienes dominio, logotipo, fotos propias, redes, ficha de Google? Todo lo que ya existe se aprovecha o se descarta, y cambia el trabajo. Si no sabes qué tienes de dominio y alojamiento, lo explico en dominio, hosting y correo profesional.
Textos, fotos, vídeos, testimonios, lista de servicios. Pregunta clave: ¿lo vas a aportar tú o esperas que lo escriba el diseñador? Son dos presupuestos distintos. El segundo incluye redacción y suele costar más y tardar más.
Formulario de contacto, botón de WhatsApp, calendario de citas, tienda, área de clientes, varios idiomas, blog, conexión con un CRM… Lista lo que sí y lo que podría venir después. Esto evita los extras sorpresa. Si dudas entre tienda y otras opciones, te puede ayudar tienda online: ¿te conviene o basta con WhatsApp y web?.
Dos o tres webs que te parezcan buenas (de tu sector o no) y qué te gusta de cada una. No para copiarlas, sino para entender tu gusto. También sirve decir qué webs no te gustan.
¿Hay una fecha límite real (una apertura, una campaña) o es «cuanto antes»? Una fecha de verdad cambia la planificación. Si quieres entender de qué depende el plazo, está en cuánto tarda en hacerse una web profesional.
Esto genera dudas: «si digo mi presupuesto, me subirán el precio». Mi experiencia es la contraria: dar un rango ayuda a proponerte lo que de verdad cabe, en lugar de tres opciones fuera de lo que puedes pagar. Si prefieres no decirlo, pide que te presenten varias opciones con su alcance.
¿Decides tú solo o hay socios? Saberlo evita que un proyecto se pare cuando ya está avanzado.
> Hola, soy [nombre], tengo [tipo de negocio] en [zona]. Quiero una web nueva para que [objetivo: por ejemplo, la gente me escriba por WhatsApp para pedir cita]. Ahora tengo [web antigua / solo redes / nada]. Tengo [logotipo, fotos propias, textos] y me falta [lo que no tengas]. Necesitaría [formulario, WhatsApp, calendario…]. Me gustan webs como [ejemplo 1] y [ejemplo 2]. Me gustaría tenerla para [fecha o «sin prisa»]. Mi rango aproximado es [rango o «prefiero que me propongas opciones»]. ¿Podrías decirme qué propones, qué incluye y cómo trabajas?
Con un mensaje así, cualquiera que trabaje en serio podrá darte una propuesta ajustada o, como mínimo, hacerte las preguntas que faltan.

Cuando recibas una propuesta, comprueba que no es solo un número. Un presupuesto útil suele decir:
Si falta alguna de estas cosas, pregúntala antes de aceptar.
Aquí cometemos el error más común: comparar solo el precio. Haz esto en su lugar:
Para una lista más completa de qué preguntar a quien vaya a hacerte la web, tienes cómo elegir un diseñador web. Y si ya tuviste una mala experiencia con una agencia o con una ayuda tipo Kit Digital, mira web de agencia o Kit Digital que no funciona.
Para que sepas qué puedes esperar de mí: empiezo con una llamada de diagnóstico gratuita y sin compromiso, donde hablamos de tu negocio y de lo que quieres conseguir. Con eso te propongo qué haría falta y en cuál de mis paquetes encaja. Los precios publicados son Presencia desde 800 € (web profesional desde cero), Sistema desde 2.400 € (web con captación automática) y Máquina desde 4.500 € (sistema completo con automatizaciones y agente de IA), con pago 50 % y 50 %. No se paga el segundo plazo hasta que estés conforme.
Trabajo yo directamente, de principio a fin, sin agencia ni intermediarios. Si algo de lo que necesitas no encaja en ninguno de los tres, te lo digo y lo vemos aparte.
Quién eres, qué quieres conseguir con la web, qué tienes ahora, qué contenido aportas, qué funciones necesitas, plazos y, si lo tienes, un rango de presupuesto.
Normalmente sí, porque permite proponer lo que cabe. Si no quieres, pide varias opciones con su alcance explicado.
Dos o tres, bien explicados y con la misma información, son suficientes. Más suele generar confusión.
Porque suelen incluir cosas distintas: redacción, diseño propio o plantilla, funciones, soporte, quién lo hace. Compara el alcance, no solo el precio.
No, hasta que lo aceptas. Pide que quede por escrito y revisa condiciones, plazos y forma de pago antes de decir que sí.
Cuéntame tu caso y te digo, sin compromiso, qué propondría y por qué. La llamada de diagnóstico es gratuita y sin compromiso.