Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026
Hay un patrón que se repite en casi cualquier proyecto web: el diseño avanza rápido durante la primera semana y, de pronto, se para. No se para por la técnica. Se para porque falta el contenido: los textos que nadie ha escrito, las fotos que nadie encuentra, el logotipo que está en un correo de hace tres años.
Si vas a contratar una web, preparar el contenido antes de empezar es lo que más influye en que termine a tiempo y bien. En este artículo te explico qué necesitas, en qué orden conviene reunirlo y qué puedes dejar en manos de quien te haga la web. Si todavía estás en la fase de saber cuánto tarda un proyecto, tienes la respuesta en cuánto tarda en hacerse una web profesional.

Una web es un envase. Lo que importa es lo que va dentro: qué ofreces, a quién, cómo trabajas, por qué fiarse de ti. El diseño puede montarse sobre textos provisionales, pero no se puede terminar hasta que el contenido real está puesto, porque el contenido cambia el diseño: un título largo no cabe donde cabía uno corto, una foto vertical no encaja en un hueco apaisado, un servicio más obliga a añadir una sección.
Por eso, cuando el contenido llega a trozos y tarde, cada entrega obliga a rehacer partes ya hechas. Y eso se nota en el plazo y, a veces, en el precio.
La buena noticia es que no necesitas escribir un libro. Necesitas tener claras unas cuantas cosas y poder explicarlas con tus palabras. Lo demás se pule después.
Antes de redactar nada, responde por escrito a estas cinco preguntas. Con una o dos frases por pregunta es suficiente:
Estas cinco respuestas son la base de casi todas las páginas. Si las tienes claras, escribir los textos se vuelve mucho más fácil, y si las contratas fuera, quien te ayude trabajará con mucha más precisión.
No hace falta tener todos los textos pulidos. Lo que sí conviene tener, aunque sea en borrador, es esto:
Un consejo práctico: no escribas «bonito», escribe como hablas con un cliente. Si te cuesta, graba un audio explicando tu servicio como se lo explicarías a alguien en una llamada y transcríbelo. Después se ordena y se limpia. Un texto natural vende mejor que uno rebuscado.
Las fotos genéricas se notan. Un visitante que ve las mismas imágenes de oficina que ha visto en cien webs más no siente que haya una persona detrás. Siempre que puedas, usa material propio:
Si no tienes fotos propias buenas, no pasa nada: se puede empezar con imágenes de calidad y sustituirlas más adelante. Lo importante es no usar imágenes cuyos derechos no tengas. Descargar una foto de Google «porque estaba ahí» puede acabar en una reclamación.

Esta parte es la que más tiempo muerto causa, porque depende de terceros (tu proveedor de dominio, tu antiguo informático). Conviene tenerlo localizado desde el principio:
No hace falta que entregues contraseñas por correo. Lo habitual y más seguro es dar acceso desde cada plataforma con un usuario nuevo o con permisos delegados. Si alguien te las pide por mensaje sin más, pregunta cómo se van a custodiar.
Tener el contenido preparado no significa que tengas que hacerlo todo tú. Depende del tipo de proyecto y de lo que se haya acordado. Hay tareas que es normal que se deleguen:
Lo que no puede delegarse es lo que solo tú sabes: qué haces de verdad, a quién ayudas, qué has resuelto, qué precio o rango manejas y qué límites tienes. Si quien te presupuesta no te pregunta nada de esto y te promete tenerlo todo escrito sin hablar contigo, desconfía: o va a producir un texto genérico o va a inventar.
Antes de cerrar nada, merece la pena también tener claro qué incluye el presupuesto en cuanto a contenido. Si necesitas orientación para pedirlo bien, puedes leer cómo pedir un presupuesto de web y qué información dar.
Si quieres una versión rápida, esta es la lista de comprobación:
Con siete u ocho de estos puntos resueltos, el proyecto arranca en buenas condiciones. Los que falten se pueden trabajar durante las primeras sesiones.
En mis proyectos, la primera conversación sirve precisamente para sacar esa información: te pregunto lo que necesito, te digo qué falta y qué puedo preparar yo. No tienes que llegar con todo hecho. Los precios publicados son Presencia desde 800 € (web profesional desde cero), Sistema desde 2.400 € (web con captación automática) y Máquina desde 4.500 € (sistema completo con automatizaciones y agente de IA), con pago 50 % y 50 %. No se paga el segundo plazo hasta que estés conforme. Trabajo yo directamente, de principio a fin, sin agencia ni intermediarios.
No. Basta con tener claras las ideas principales y algún material de partida. Lo que no tengas se redacta en el proyecto a partir de lo que tú cuentas, siempre que lo hayáis acordado.
Se puede empezar con imágenes de calidad con licencia y sustituirlas cuando tengas las tuyas. Lo que conviene evitar es usar fotos sin derechos.
Lo ideal es una mezcla: tú aportas el contenido real (qué haces, a quién, cómo) y quien hace la web lo redacta y lo ordena. Pregunta qué incluye el presupuesto para no llevarte sorpresas.
Depende del tamaño de la web. Como referencia, reúne lo esencial en unos pocos días de trabajo repartido, y reserva tiempo cada semana para revisar. Lo que más retrasa un proyecto son las respuestas que tardan.
Los cambios pequeños se integran sin problema. Los cambios grandes de enfoque pueden afectar al alcance y al plazo, y conviene hablarlos antes de que se haya diseñado todo.
Cuéntame qué tienes y qué te falta, y te digo con claridad qué haría falta para que tu web salga bien y a tiempo. La llamada de diagnóstico es gratuita y sin compromiso.