Aviso legal, privacidad y cookies para tu web: lo que no puedes saltarte

Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026

Casi todas las webs de negocio acaban con tres enlaces pequeños en el pie: aviso legal, política de privacidad y política de cookies. Mucha gente los copia de otra web, los pega sin leerlos y se olvida. Otras personas ni los tienen porque «mi web es pequeña, no hace falta».

Voy a ser claro desde el principio: no soy abogado y esto no es asesoramiento jurídico. Lo que sí puedo contarte, como diseñador web que monta webs para negocios en España, es qué suele ir en cada página, por qué existen y cómo plantearlas bien para que tu web inspire confianza y no te dé sustos. Para tu caso concreto, y sobre todo si tratas datos delicados, conviene que lo revise un profesional del derecho.

Si estás pensando en tu web en conjunto, antes de entrar en los textos legales puede ayudarte repasar qué debe tener una web para conseguir clientes.

Persona mirando la web de un negocio en el móvil

Por qué una web de negocio necesita estas páginas

En España, una web con actividad económica está sujeta, a grandes rasgos, a dos grupos de normas: la que regula los servicios de la sociedad de la información (la conocida LSSI) y la de protección de datos personales (el reglamento europeo, el RGPD, y la ley española que lo acompaña). Ambas piden que quien está detrás de la web sea identificable y que se explique con claridad qué se hace con los datos de las personas que la usan.

En la práctica, eso se traduce en tres textos que cumplen funciones distintas. No son lo mismo y no se pueden sustituir unos por otros.

1. Aviso legal: quién está detrás de la web

El aviso legal sirve para identificarte. En términos generales, suele incluir:

  • El nombre o razón social del titular de la web.
  • Su NIF o CIF y un domicilio.
  • Un correo de contacto (y a veces un teléfono).
  • Datos de inscripción registral si la empresa está inscrita en algún registro.
  • Las condiciones de uso de la web: qué se puede hacer con sus contenidos, la propiedad intelectual y la responsabilidad del titular.

Lo que debe incluirse exactamente depende de si eres autónomo, una sociedad u otro tipo de entidad, y de tu actividad. Aquí es donde más falla copiar de otra web: acabas con los datos de otra persona, o con un texto pensado para otra situación.

2. Política de privacidad: qué haces con los datos

La política de privacidad explica qué datos personales recoges, para qué, con qué base y durante cuánto tiempo. Si tu web tiene un formulario de contacto, un chat, una suscripción a una lista de correo o una agenda de citas, estás recogiendo datos (como mínimo, un nombre y un medio de contacto).

Una política de privacidad bien planteada suele responder a preguntas como estas:

  • ¿Quién es el responsable? (tú, con tus datos de contacto).
  • ¿Qué datos se recogen? (los de los formularios, el chat, la agenda…).
  • ¿Para qué se usan? (responder consultas, enviar información que han pedido, gestionar una cita).
  • ¿Con qué justificación? (por ejemplo, el consentimiento de la persona o la ejecución de un servicio que ha solicitado).
  • ¿Con quién se comparten? (herramientas y proveedores que intervienen, como el de correo o el de la agenda).
  • ¿Cuánto tiempo se conservan?
  • ¿Qué derechos tiene la persona y cómo puede ejercerlos? (acceso, rectificación, supresión, entre otros).

Lo importante es que sea verdad: que lo que dice la política sea lo que de verdad hace tu web. Si en tu web hay un formulario que envía los datos a una herramienta de correo y a una agenda, eso debería poder explicarse.

Y un consejo práctico: en cada formulario, junto al botón de enviar, es habitual incluir una casilla o una frase breve que remita a la política de privacidad. Quien rellena el formulario sabe qué va a pasar con sus datos, y tú dejas constancia. Si estás montando uno, mira cómo plantearlo en formulario de contacto que convierte: qué pedir y qué no.

3. Política de cookies: qué se instala en el navegador

Las cookies son pequeños archivos que una web guarda en el navegador de la persona. Algunas son necesarias para que la web funcione. Otras sirven para medir visitas (analítica) o para publicidad (por ejemplo, para saber si alguien que vio un anuncio llegó a tu web).

De forma general, la normativa pide que, para las cookies que no son estrictamente necesarias, se informe a la persona y se obtenga su consentimiento antes de activarlas. Por eso muchas webs muestran un banner de cookies en la primera visita, con opciones de aceptar, rechazar y configurar.

Lo que debe cumplir un banner razonable:

  • Informar de qué tipos de cookies usas y para qué.
  • No activar las de analítica o marketing hasta que la persona acepte. Si tu web carga una herramienta de medición o un píxel de publicidad nada más entrar, el banner no sirve de mucho.
  • Ofrecer una opción de rechazar tan clara como la de aceptar.
  • Permitir cambiar de opinión más adelante, con un enlace visible.
  • Enlazar a la política de cookies, donde se detallan cuáles son.

Esto conecta con algo muy práctico: cuando alguien te dice «ponme el píxel de anuncios y la analítica», conviene preguntar cómo se va a condicionar al consentimiento. Es un fallo muy común y de los más fáciles de evitar si se plantea desde el principio.

Persona atendiendo a clientes en su negocio

¿Y si uso WhatsApp, un chat o un agente de IA en mi web?

Si tu web incluye un chat, un botón que abre una conversación o un asistente que atiende mensajes, también se tratan datos personales: lo que la persona escribe, su número, su nombre. Esto no es un problema en sí mismo, pero sí conviene:

  • Mencionarlo en la política de privacidad (qué canal, para qué y con qué proveedor).
  • No pedir más datos de los necesarios para atender la consulta.
  • No recoger datos especialmente delicados (por ejemplo, de salud) por un canal que no está pensado para ello, salvo que tengas bien resuelto el marco legal. Si tu negocio es una clínica o una consulta, este punto merece revisarlo con un profesional.

Si estás valorando automatizar la atención en un negocio sanitario o de servicios, puedes leer automatizar la atención en una clínica o consulta: qué sí y qué no, donde explico los límites que yo mismo respeto.

Errores habituales

  • Copiar los textos de otra web. Cada negocio recoge datos distintos y tiene un titular distinto. Un texto ajeno puede decir cosas que no son ciertas en tu caso.
  • No tener los textos, o tenerlos solo «de adorno». Si la política dice una cosa y la web hace otra, no sirve.
  • Poner un banner de cookies que no bloquea nada. Si las herramientas se cargan antes de aceptar, el banner es decorativo.
  • Dejar los textos sin actualizar. Si cambias de herramienta de correo, añades un chat o empiezas a hacer publicidad, revisa que lo que dices siga siendo cierto.
  • Esconder los enlaces. Deben ser fáciles de encontrar, normalmente en el pie de todas las páginas.
  • Olvidar las páginas externas. Embudos, páginas de reserva o de pago que viven aparte también necesitan sus enlaces a los textos legales.

Cómo plantearlo en la práctica

Un orden razonable, sin complicarte:

  1. Haz una lista de lo que recoge tu web: formularios, chat, agenda, suscripciones, pagos.
  2. Anota qué herramientas intervienen en cada caso (correo, agenda, analítica, publicidad).
  3. Redacta o encarga los tres textos a partir de esa lista real, no de una plantilla genérica. Si puedes, que los revise un profesional del derecho.
  4. Configura el banner de cookies para que realmente condicione las herramientas de analítica y publicidad.
  5. Enlaza los textos en el pie de la web y junto a los formularios.
  6. Ponte un aviso trimestral para revisarlos si has cambiado algo.

Preguntas frecuentes

¿Necesita una web pequeña estos textos?

Si identifica a un titular que desarrolla una actividad y recoge datos o usa cookies no necesarias, lo habitual es que sí. Para saber qué te aplica a ti, consulta con un profesional.

¿Puedo usar una plantilla de internet?

Puede servir como punto de partida para entender la estructura, pero tiene que reflejar tus datos y lo que hace de verdad tu web. Una plantilla sin revisar es un riesgo.

¿Qué pasa si no uso cookies?

Si tu web no instala cookies que requieran consentimiento, el banner puede no hacer falta. Pero muchas herramientas (analítica, chats, vídeos incrustados, mapas) las instalan sin que lo pienses: conviene comprobarlo.

¿Quién debe redactarlos?

Lo ideal es que parta de la información real de tu web y que los revise un profesional del derecho. Tu diseñador puede ayudarte a recopilar esa información y a instalarlos bien.

¿Hay que actualizarlos?

Sí, cuando cambie algo relevante: nuevas herramientas, nuevos formularios, cambios de titular o de datos de contacto.

Si quieres ayuda con tu web

Los textos legales no hacen vender más, pero un fallo en ellos sí puede hacer perder confianza. Si quieres que revisemos cómo está montada tu web y qué conviene ordenar —también la parte de formularios y cookies a nivel técnico—, podemos hacerlo en una llamada de diagnóstico: es gratuita y sin compromiso.

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