Por Alex Pérez · Diseñador web y especialista en embudos y agentes de IA para WhatsApp · Octubre de 2026
Antes de entrar en tu web, mucha gente ve tu ficha de Google: ese recuadro con tu nombre, tus estrellas, tu horario, fotos y un botón para llamar. A menudo es la primera impresión de tu negocio y, en búsquedas con mapa, la única que hay.
La ficha se llamó durante años *Google My Business* y hoy se gestiona como Perfil de Empresa de Google (muchos la siguen llamando Google Business). Es gratuita y, bien cuidada, ayuda a que te encuentren y a que quien llega decida contactarte. En este artículo te cuento cómo reclamarla y optimizarla paso a paso, y qué errores evitar. Si quieres ver el panorama completo antes, tienes la guía de SEO local: lo básico para que te encuentren en tu zona.

Busca el nombre de tu negocio en Google (mejor desde una ventana de incógnito o desde el móvil). Pueden pasar tres cosas:
En los tres casos, el camino empieza en la página de Google para gestionar tu perfil de empresa, iniciando sesión con una cuenta de Google. Conviene usar una cuenta que controles tú (no la de un antiguo proveedor), para no perder el acceso si cambias de colaborador.
Sin verificar, tu ficha tiene un control limitado y otras personas pueden sugerir cambios sin que los apruebes. Google ofrece distintos métodos de verificación según el tipo de negocio (llamada, mensaje, correo, vídeo o código por correo postal). Sigue el que te proponga el sistema y no pagues a nadie que te prometa verificarla «de forma rápida»: es un trámite gratuito.
Esta es la base y donde más errores se cometen.
Usa el nombre real de tu negocio, tal como aparece en tu rótulo, tu web y tus facturas. Añadir palabras clave («Clínica dental barata Valencia centro») va contra las directrices de Google y puede acarrear la suspensión.
Elige la categoría que mejor describa lo que eres, no lo que vendes de forma secundaria. Es uno de los datos que más ayuda a Google a decidir en qué búsquedas mostrarte. Puedes añadir categorías secundarias para otros servicios, con prudencia: solo las que de verdad ofreces.
Pon un teléfono que contesten y la dirección de tu web (mejor una página que explique lo que ofreces que una portada genérica). Y mantén los datos idénticos a los de tu web y tus redes; ese tema lo desarrollo en el artículo de SEO local.
Parece obvio y, sin embargo, es lo que más frustra a los clientes: llegar y estar cerrado. Revisa:
Tienes espacio para contar quién eres, qué haces y para quién. Escribe en primera persona o en tercera, pero con naturalidad: qué ofreces, en qué zona y qué te diferencia, sin promociones ni enlaces (no están permitidos en ese campo). Evita frases vacías como «somos los mejores»; funcionan mejor los hechos: años de experiencia verificables, tipos de trabajo, forma de atender.
Añade tus servicios principales con un nombre claro y una breve descripción. Si tienes precios cerrados y quieres publicarlos, añádelos; si dependen de cada caso, no inventes cifras: explica de qué depende o invita a pedir presupuesto. Es mejor transparencia que un precio que luego no se cumple.
Las fotos hacen que la ficha parezca viva y ayudan a decidir. Lo ideal:
Si en las fotos aparecen personas, asegúrate de que han dado su permiso. Y evita las imágenes con textos promocionales superpuestos.

Las valoraciones son parte del escaparate. Hay dos tareas:
Tienes un desarrollo completo en reseñas de Google: cómo conseguirlas, responderlas y usarlas en tu web. Recuerda: no se pueden comprar ni ofrecer a cambio de regalos, y Google puede eliminar las que considere falsas.
Según el momento y el tipo de ficha, Google ofrece distintas herramientas que cambian con el tiempo, por eso conviene revisar qué opciones aparecen en tu panel. Las que suelen servir de ayuda son:
La ficha lleva a la gente a tu web o a tu teléfono. Comprueba que ese siguiente paso está bien resuelto:
El propio panel de Google muestra información sobre cómo se interactúa con tu ficha (por ejemplo, búsquedas, llamadas, visitas a la web o solicitudes de ruta; los datos exactos varían según el momento). Más que obsesionarte con un número, fíjate en la tendencia: ¿recibes más llamadas o mensajes que hace unos meses? Y pregunta a tus clientes nuevos cómo te encontraron: es la métrica más honesta que tienes.
Sí. Crearla, verificarla y gestionarla no tiene coste. Desconfía de quien te cobre por «darte de alta» sin explicarte qué hace.
Sí, si atiendes a clientes en su domicilio o en una zona concreta. En ese caso se configura como negocio con zona de servicio y se puede ocultar la dirección.
No es obligatorio, pero ayuda: la ficha envía a la gente a algún sitio y la web es donde puedes explicar bien lo que haces.
Puedes solicitar su propiedad y verificarla. Si hay duplicados, Google ofrece formas de reportarlos o de unificar la información.
Un repaso mensual es suficiente: horarios, fotos nuevas, reseñas y preguntas. Y siempre que cambie algo importante, el mismo día.
La ficha atrae la mirada; la web y la atención hacen que alguien se decida a contactarte. Si quieres que revisemos cómo se ve hoy tu negocio en Google y qué conviene mejorar primero, podemos hacerlo en una llamada de diagnóstico: es gratuita y sin compromiso.